Si alguna vez te fuiste de una sesión de cera con la piel roja, irritada o con marcas que tardaron días en irse, este artículo es para vos.
El sugaring es una técnica de epilación que existe desde hace miles de años — literalmente desde el Antiguo Egipto — y que hoy está volviendo con fuerza porque funciona, no daña y es natural.
¿Qué es exactamente?
El sugaring usa una pasta elaborada con azúcar, agua y jugo de limón. Nada más. Sin químicos, sin fragancias artificiales, sin ingredientes que no puedas pronunciar. La pasta se aplica tibia — a temperatura corporal — y se retira con un movimiento específico que extrae el vello desde la raíz, siguiendo su dirección natural de crecimiento.
¿Por qué duele menos que la cera?
La cera tradicional se adhiere tanto al vello como a la piel, y se retira en contra del crecimiento. Eso genera más dolor, más enrojecimiento y más riesgo de vellos encarnados.
El sugaring, en cambio, solo se adhiere al vello y a las células muertas — no a la piel viva. Y se retira a favor del crecimiento. El resultado es una extracción más limpia, menos dolorosa y con mucho menos irritación.
Otras ventajas que quizás no conocías:
✔ No quema — se aplica a temperatura corporal
✔ Exfolia la piel naturalmente mientras epilas
✔ Reduce los vellos encarnados con el tiempo
✔ Es biodegradable y se limpia solo con agua
✔ Ideal para pieles sensibles
¿Cada cuánto hay que hacerlo?
Se recomienda cada 20 a 30 días. Con el tiempo, el vello crece más fino y débil, y las sesiones se van espaciando solas.
¿Querés probarlo o aprender la técnica?
En Depilsugar encontrás la pasta profesional para trabajar y también la formación completa para convertirte en sugarista. Escribinos y te contamos todo.



